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Las empresas tendrán que informar de las diferencias salariales entre hombres y mujeres
1 diciembre, 2017
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Hacienda no perdona ni en Navidad.

 

A pesar de que el sector de las cestas de Navidad tuvo una fuerte que crisis que hizo pensar que estaba condenado al fracaso, durante los últimos años ha venido resurgiendo de sus cenizas. Entre los años 2007 y 2012, en plena crisis económica, se redujo a la mitad la venta de cestas por año. Sin embargo, el año pasado ya se vio un incremento de un 10% en la adquisición de cestas, un sector en vías de alcanzar las cifras previas a la crisis.

Los orígenes de la costumbre de entregar en las empresas una cesta de Navidad se remonta a la Antigua Roma, donde ya existía la tradición pagana de celebrar Saturnalia, la festividad con la que los romanos celebraban el solsticio de invierno, ofreciendo una cesta llena de alimentos durante el mes de diciembre. Ahora, es relativamente común que las empresas continúen esta tradición y que los españoles participen en sorteos de otras, ya sea en el supermercado del barrio, en el bar donde uno se toma las cañas con los amigos o en la peluquería de turno.

Es mportante tener en cuenta que a ojos de Hacienda, no es lo mismo una cesta de Navidad que se gana en uno de estos sorteos que la que entrega la compañía en la que uno trabaja como obsequio antes de que acabe el año. Si bien no es habitual que el ganador lo declare ni que Hacienda lo reclame, “la ley especifica que cualquier ganancia patrimonial debería declararse en el IRPF​, no siendo indiferente, por tanto, las cestas y macrocestas sorteadas según el número ganador del Sorteo de Navidad”.

Las que regalan las empresas son consideradas retribución en especie, “con lo cual habría que valorar a precio de mercado esos artículos y se sumaría al salario, en el apartado de retribuciones en especie”. Por otro lado, las cestas que se reciben como consecuencia de un sorteo se consideran ganancias patrimoniales que no derivan de la transmisión de un elemento patrimonial,  van a la base general y el valor será el de mercado. Así, si el 22 de diciembre, día de la Lotería de Navidad se resulta ganador de una gran cesta, “la Ley del IRPF recoge que deberemos tributar por ello en la base general de la declaración del IRPF correspondiente a ese ejercicio”.

En caso de que lo que se gane sea un artículo de más categoría, como una bicicleta, una moto, un ordenador o un vehículo, es importante recordar que el premiado tiene que disponer de liquidez suficiente para hacer frente al pago de Hacienda por dicha ganancia patrimonial. 

Si la ‘cesta’ es en sí es un vehículo, el premiado deberá pagar, además, el impuesto de matriculación, el impuesto de circulación y los cambios de titularidad de Tráfico. Si el afortunado lo que gana es una vivienda, tendrá que pagar también los correspondientes tributos de transmisión de vivienda.

Fuente: ElConfidencial

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