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Economía lanza un ‘plan Renove’ de bienes de equipo en la industria

El Ejecutivo ha habilitado en los Presupuestos Generales del Estado un plan para impulsar tanto el sector industrial como la rama de maquinaria, en particular: una especie de plan Renove de bienes de equipo, que estaría dotado con 30 millones de euros. Esta iniciativa ya se trató de lanzar en 2016, pero nunca llegó a ejecutarse.

El programa pretende “promover la modernización de los equipamientos productivos de las empresas industriales” españolas mediante “ayudas a las empresas industriales que adquieran e instalen en sus líneas productivas bienes de equipo que den lugar a una mejora tecnológica de sus procesos productivos”, según reza el proyecto de Presupuestos. Esto es, el Estado financiaría parte de la compra de los nuevos bienes de equipo, con el objetivo de rebajar los costes e impulsar la producción de las empresas españolas.

El texto señala que las empresas han de continuar “realizando esfuerzos de mejora de la competitividad a través, entre otras acciones, de la modernización de sus procesos productivos en diversos ámbitos como el tecnológico, la seguridad laboral, el medio ambiente y la eficiencia energética”. Con ello, el Gobierno espera que “la reconversión del sector productivo supondrá aumentar la competitividad”, para que esto redunde en un aumento de las exportaciones, manteniendo el impulso del crecimiento a medio plazo.

Con este programa, la partida para desarrollo industrial (que engloba también ayudas al coche eléctrico y un programa para compensar el coste de adquisición de derechos de emisión de CO2), se duplica con creces, con un avance del 114,3% respecto a las Cuentas anteriores.

Petición del sector

El nuevo Plan Renove daría respuesta a algunas de las medidas incluidas en el Pacto de Estado por la Industria, firmado entre el Ejecutivo y las principales patronales. Este documento hablaba, por ejemplo, de la necesidad de implementar medidas de apoyo al sector manufacturero para “garantizar su competitividad y evitar su deslocalización a otros países”, así como apoyar la internacionalización del sector.

La derivada, además, es que un impulso añadido al subsector de bienes de equipo, que es un pilar clave de la industria española, con una facturación de 53.300 millones de euros. Y lo hace, además, en un momento clave, ya que la utilización de la capacidad productiva de la industria española se ha disparado hasta el 80% de toda la disponible, el máximo registrado desde el tercer trimestre de 2008, después de una década con unas inversiones muy escasas.

Este dato significa dos cosas. Por un lado que, aunque la industria haya crecido en los últimos tres años, buena parte del avance se ha debido al aprovechamiento de la maquinaria ya instalada, y no podrá mantener este impulso en el futuro si no se acomete nuevas inversiones.

En segundo lugar, que parte de estas instalaciones se habían quedado ya anticuadas, por lo que es difícil que las empresas españolas puedan competir con las extranjeras.

Hasta ahora, buena parte de la competitividad se había logrado con la moderación de los costes laborales pero, conforme el repunte de la inflación y el descenso del paro elevan las presiones inflacionistas, parece más viable mantener esta pujanza a raíz de la renovación de los bienes de equipo.

La creación de un Plan Renove de bienes de equipo es una de las tradicionales reclamaciones de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo (Sercobe). En palabras del presidente de esta patronal, Francisco Pardo, “es absolutamente importante empujar hacia arriba al mayor sector exportador” del país, ya sea mediante “ayudas directas para la renovación de equipos, ayudas fiscales o préstamos”.

Estas ayudas ya aparecieron de forma puntual en los Presupuestos Generales del Estado de 2016, pero no se llegaron a ejecutar y, finalmente, se suprimieron en las Cuentas relativas a 2017. Ahora se han recuperado para las de 2018.

Las ayudas se orientan a pequeñas y medianas empresas, de acuerdo con la metodología que utiliza la UE. Esto es, aquellas compañías que cuentan con una plantilla de menos de 250 trabajadores y que, además, tienen un volumen de negocio inferior a 50 millones de euros al año, o bien un balance inferiores a 43 millones de euros. De acuerdo con esta definición, el 99,4% de las compañías industriales españolas podrían aspirar a estas ayudas. Por ello, no se trataría de una condición restrictiva, sino que trataría de evitar que fueran las grandes empresas las que concentraran las ayudas.

Además, la mejora de las condiciones financieras de la economía española ha beneficiado en mucha mayor a las grandes empresas que a las pymes, por lo que estas primeras no tienen dificultad para acceder al crédito necesario para acometer nuevas inversiones.

Según los datos que recoge el BCE, el coste del nuevo crédito a las empresas españolas se sitúa en mínimos históricos, el 1,8%, una cifra que sería todavía inferior para las grandes compañías. Y, además, hay que sumar también el desarrollo de nuevos instrumentos alternativos.

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